Lo que me llevo de la ciudad

Solo en la ciudad reúne cinco cuadros nacidos de cosas que veo, pienso o encuentro viviendo en Madrid. Me fijo en una frase, una imagen, una relación o una contradicción que aparece en medio de un día cualquiera. Algunas de esas cosas se quedan conmigo y terminan convertidas en pintura. La ciudad funciona como un archivo abierto. La publicidad, el deseo y las creencias conviven sin mucho orden. En los cuadros también: hay letras grandes, escritura a mano, superficies rotas y fragmentos brillantes. Cada pieza parte de algo reconocible y lo mueve un poco de sitio. El título tiene que ver con esa forma de mirar. Voy por los mismos lugares que otras personas, pero me quedo con imágenes distintas. No necesito que las cinco obras cuenten una sola historia ni que todo el mundo vea lo mismo en ellas.

Las obras no están realizadas sobre lienzos convencionales. Utilizo antiguas mallas de serigrafía de Worstfame, marca de ropa, como soporte para cada pieza. Ahora dejan de ser una herramienta de producción para convertirse en obras únicas. Una transformación: reutilizar algo que ya tuvo una función, conservar parte de su historia y darle un significado distinto.